Bajando hacia la parada del bus que me iba a llevar al centro ( uno de ellos porque hay mil combinaciones ) enciendo mi cámara y... sorpresa! Batería agotada. Imaginaros el chasco, todo motivado para ir al centro de la ciudad y fotografiar en modo Japonés, o sea todo lo que pille, y antes de tirar la primera bala se encasquilla la pistola. ¿Qué hago vuelvo y suelto la cámara y me voy sin ella? Que pereza... Venga me la llevo y ya se me ocurrirá algo.
Veo el bus que se aproxima hacia la parada en la cera de enfrente de la avenida Wilshire Boulevard e instintivamente me sale mirar a ambos lados y acelerar para cruzar, pero enseguida me freno en seco. No porque vinieran coches enormes a toda velocidad, sino porque cruzar por mitad de una avenida son 100$. Para cosas como estas esta bien
comprarte una guía de bolsillo del sitio donde vas mientras esperas para embarcar. Cojo el siguiente que no tarda en llegar.
Para que os hagáis una idea de las distancias, he tardado una hora y poco en llegar Downtown, que significa centro de ciudad. Y yo que creía que era un nombre en honor a una honorable persona...
Una vez allí cojo mi mapa turístico y comienzo a andar. Es un lugar un poco especial. Descubro un ambiente totalmente diferente a la zona de clase media alta donde vivo. A la vez que descubres rascacielos muy muy rascacielos conviviendo unos junto a otros muy muy juntos, donde muestran originales grabados con nombres que empiezan o terminan en Bank. Intimidado aún por el mundo que descubres, doblas una esquina y te metes en China, tal y como os lo cuento. Restaurantes chinos, tiendas de ropa con kimonos y vestidos de Geisha. Si decides dar la vuelta porque te encuentras desorientado y tuerces en otra dirección, a los pocos instantes te das cuenta que la gente va hablando en español, mejor dicho gritando que sus productos son los mejores. Modo mercadillo de Huelin, por mencionar uno, pero vale el que ponen cerca de tu casa. Hay mil tiendas, aunque no muy espectaculares en los detalles
(chapucerillas) de ropa, de electrodomésticos, zapaterías y las de electrónica que son todas iguales! Decido entrar a una porque claro con tanto cacharro electrónico tendrían que tener cagadores, y por qué no electricidad para enchufarlo, y por qué no cargarle la batería a un pobre turista español despistado...
-"No te preocupeees wei que ahorita mismito te la tengo cargadaa"
-"Muchas gracias señor, no sabe usted el favor que me hace porque me voy mañana y quiero enseñarle esto a mi familia. Dentro de una hora vengo"
Alejándote un poco de los grandes edificios te metes en un polígono industrial lleno de negros raperízimos. Así que evidentemente te das la vuelta y terminas sentado en un turco con buena pinta, en el que te despacha una afroamericana, limpia la mesa un sudamericano y te sirve la comida una oriental. Imaginaros la que lío para pedir la comida... eso ya lo comentaremos en otro momento.
Vuelvo a por mi batería... No veas para encontrar la tienda en una calle larguísima (unos 3km) con mil tiendas y todas iguales.
La gran diversidad es una de las cosas que mas me llaman la atención. El respeto que se tienen entre las diferentes culturas y la interacción que tienen en su día a día. Señores Racistas la inmigración de diferentes culturas es necesaria, mas bien obligatoria si queremos seguir creciendo como potencia mundial. Funciona. Doy fe de ello. No se puede ser de todo en la vida, así que entre racista y patriota elegid lo segundo, pues no se puede pensar en el bien de tu país del alma rechazando a una cada vez mas numerosa, intelectual e importante población inmigrante. Convendría echar la vista atrás y darnos cuenta que no hace mucho el español salía del país en busca de trabajo y de un mundo mejor lleno de oportunidades. Aunque después lamentablemente no lo fuera. O sí.